El problema
A pesar de ser el estándar del sector asegurador, las capacidades de MDP carecían de entrega tecnológica. Una combinación de flujos de trabajo manuales basados en papel, ineficiencias en la colaboración y una infraestructura de software inmadura crearon problemas internos urgentes que debían abordarse de inmediato. Para que MDP siguiera ofreciendo el mejor valor posible a sus clientes, era necesario digitalizar los procesos.
Antes de ProcessMaker, MDP utilizaba procesos manuales para coordinar los datos entre la realización de análisis, presentaciones y preparación de informes. Esto implicaba copiar y pegar o volver a introducir manualmente los datos entre el sistema de gestión de la agencia, Microsoft Excel, PDF y otras herramientas. El error humano era un efecto negativo habitual, que provocaba pérdidas de tiempo y concentración entre el personal.
En cuanto a su cultura de trabajo, existían barreras al cambio. MDP estaba profundamente arraigada en la realización de negocios con una suite de gestión anticuada. Las actitudes hacia el software, la voluntad de colaboración y las líneas de comunicación necesitaban ser reevaluadas con la integración de la plataforma ProcessMaker.
La solución
MDP ofrece soluciones de seguros muy personalizadas a sus clientes, lo que requiere una gran flexibilidad y complejidad en su software. Su arquitectura de software carecía de la complejidad para centralizar los flujos de trabajo para seguir siendo competitivos en el mercado. MDP eligió ProcessMaker para organizar sus flujos de trabajo internos debido a la potencia integral de la plataforma. MDP necesitaba una solución de flujo de trabajo que digitalizara sus operaciones diarias, y que al mismo tiempo fuera fácil de implementar para su personal no técnico. La interfaz intuitiva de ProcessMaker, los procesos de flujo de trabajo fáciles de construir y la capacidad de personalización permitieron al personal de MDP aprender el software rápidamente.
ProcessMaker se encargó de aumentar la velocidad y la eficacia de la generación de propuestas, además de mejorar la experiencia de incorporación de los corredores. Acelerar el proceso de creación de propuestas permitió que éstas se aprobaran con mayor rapidez, reduciendo el tiempo que las partes interesadas pasaban en el limbo. La digitalización de este proceso lo hizo replicable y escalable, lo que permitió a MDP crear y aprobar volúmenes mayores de lo que antes se consideraba posible.
El valor creado
La plataforma ProcessMaker permitió a MDP reducir los errores humanos en un 75% en la generación de propuestas. La reducción de estos errores humanos ayuda a MDP en el aseguramiento de la calidad, protegiendo los márgenes de beneficio de su negocio principal, automatizando los procesos para facilitar su replicación y despliegue, y proporcionando una solución fácil de usar para diseñar flujos de trabajo dentro de su empresa. La plataforma de flujo de trabajo también permitió a MDP minimizar el tiempo necesario para producir y facturar una propuesta. El tiempo necesario para producir propuestas se redujo de 45 minutos a 7-12 minutos. Esto no sólo supuso una mayor eficiencia para la empresa, sino que también tuvo el impacto humano de una experiencia de cliente más centrada y satisfecha que podía ofrecer un mayor valor en menos tiempo.
En cuanto a las relaciones con el personal, la colaboración y la actitud positiva hacia una mayor comunicación ha aumentado drásticamente con el tiempo. El flujo de información entre las personas y los sistemas es más eficaz gracias a la automatización. Como resultado, se libera más tiempo para que MDP se concentre en completar el trabajo productivo, en lugar del trabajo ocupado, como resultado de la falta de tecnología.
Como resultado de la implementación de la plataforma BPM de ProcessMaker, MDP fue capaz de mejorar su salud organizacional, la experiencia del cliente, la experiencia del empleado, y su estrategia de crecimiento. No sólo el personal pudo trabajar de forma más colaborativa y productiva, sino que se ofrecieron al cliente soluciones más complejas, personalizadas y holísticas a nivel empresarial. Con todo trabajando al unísono en beneficio del cliente, el efecto final fue un modelo de negocio sólido que ayudó a MDP a obtener una ventaja competitiva en el mercado.